Doncic se queda en la orilla

Doncic se queda en la orilla

Se preveía un partido por todo lo alto, pero solo lo fue de confirmaciones: la de que los Mavericks no están para ser candidatos ni, al menos de momento, igualar las finales de Conferencia del año pasado. The de que los Celtics pueden con todos y van volando hacia su primer anillo desde 2008, el segundo desde la retirada de Larry Bird. Es su conclusión que usted puede saber sobre el encuentro con el Jardín, que se resolverá de manera dolorosa (125-112 hasta el final) y que se arrepentirá, demasiado tarde, con otro tiempo (114-105 a menos de 4 minutos para la final), Pero que fue un paseo total y absoluto del equipo de Joe Mazzulla, que ahondó un poco más en la crisis de los texanos (tres derrotas en los últimos cuatro partidos)creció al frente de Este que dominó con puño de hierro (14-4, récord más alto de la NBA) y fue, en definitiva, neta y completamente superior a un rival que tiene que hacer un ejercicio de asunción de culpas y de búsqueda urgente de soluciones .

Jayson Tatum, duda antes del encuentro por algunos problemas físicos, fue confirmado para saltar al Garden unas horas antes del salto inicial; con Jaylen Brown nunca hubo dudas. Y, como dos son más que uno, ambas estrellas se fusionaron para acabar con Luka Doncic: 68 puntos, 17 rebotes y 9 asistencias de forma combinadas. Fueron 37+13+5 para Tatum, que huyó al 11 de 24 en tiros de campo. 2 de 7 en triples y 13 de 15 en tiros libres; su compañero de fatigas llegó a 31+4+4, con 2 robos, 13 de 18, 2 de 3 y 3 de 4. Fueron los dos grandes hombres de un equipo que contó hasta con seis jugadores con doble dígitos en anotación, y 13 tantos y 9 pases a canasta by Marcus Smart que también se encargó de organizar una defensa que aisló a Doncic del resto, explotó las debilidades del rival para potenciar la esencia propia, la del pundonor, las trincheras en un lado de la pista y el talento en el otro. Del barro a la revolución.

Los Celtics ganaron 21 al descanso (70-49), impulsados ​​por Derrick White (los 12 puntos de su equipo los anotó ahí), Tatum (23 por entonces) y Brown (13). En ese punto, ya habían repartido 18 asistencias (acabaron con 29) y los Mavs tan solo 5. El show duró hasta davy unos minutos más: al final del tercer cuarto, con 4 minutos para su conclusión, los locales se fueron a 96-69, 27 de diferencia, la máxima del partido. Un conato de rebeldía texano, con Doncic consiguiendo involucrar más a sus compañeros y Christian Wood mostrando una versión muy positiva, dejó vivo el partido con 12 minutos por jugarse (101-85). 16 abajo. pero, as only pasar en estos casos, lo que pareció un milagro se quedó en un espejismo. Ese partido no lo podría perder los Celtics. Dicho de otra manera, ese partido no lo podria ganar los Mavericks.

El equipo de Jason Kidd lo intentó e incluyó brevemente levantando un banquillo, pero era impensable lograr lo imposible. Defendieron mejor que en todo el chocque, dejando en 24 puntos a los Celtics; llegaron a estar a 9 tantos. Pero no se puede arreglar en un rato el estropicio realizado en la mayor parte de una noche nefasta, por mucho que Kidd deje su cuadernillo a un lado e introduzca en pista a Christian Woodmuy buscado en el recoger y rodar y en pases interiores a la zona en el último periodo, junto a Luka Doncic, variable a la que llegó obligado a ceder. Porque sí, Wood planteó problemas defensivos que al técnico no le gustan y van incluso en desacuerdo con el esquema de un equipo en el que defienden todos y el ataque se organiza alrededor de Doncic. Pero la presencia de Wood libera de carga al esloveno en los finales apretados, da oportunidades al equipo cuando su estrella está cansada y un revulsivo en la ofensiva ausente en los Mavs desde la salida de Jalen Brunson. El ala-pívot, que se fue sin anotar en la primera mitad, terminó, solo en la secunda, con 26 puntos. Y, en la totalidad, 12 rebotes, 10 de 14 en tiros de campo… Y 5 pérdidas, sí. Pero la demostración de que los suyos se tendrán que saltar las ideas preconcebidas y cambiar cosas.

Ahí estará la capacidad de resiliencia de los Mavs y ahí se valorará al equipo en general ya la gestión de Kidd en particular. To lost against the Celtics en el Garden (So rindió a Tatum tras el encuentro) entra dentro de lo lógico y la batallas de los Mavs está contra otros equipos, pero es obvio que el sistema, tan dependiente de Doncic y ya sin la válvula de oxígeno qu’representaba Brunson, no funciona y que se necesita algo más para competir. El esloveno, por cierto, cuajó otra actuación fantástica: 42 puntos (17 de 28 en tiros), 8 rebotes y 9 asistencias. Pero 5 pérdidas y un -5 con él en pista. Queda mucho y los Mavs (9-8, décimos del Oeste con los Warriors ya suspirando en su cogote) tienen margen de mejora. Pero la plantilla es la que es, no está sujeta a cambios demasiado grandes y la necesidad de empezar a sumar, unida a la obligatoriedad propia para autoconvenirse de que pueden hacerlo de segun que manerason cada vez mayores. Los Mavs de Doncic están a prueba. Sí, un examen importante.

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