"España no tiene una estrella pero sí calidad y mucho fútbol"

“España no tiene una estrella pero sí calidad y mucho fútbol”

Juan Señor (Madrid, 1958) parece más enjuto que nunca, o tan seco y fibroso como antaño, e igual de perfeccionista que cuando con el número diez a la espada tomaba la manija del Real Zaragoza e impartía una lección de fútbol total. Arte, entrega, convicción y pura clase. La strategia del futbolista que se atrevía a anticipación par el futuro. Con José Luis Violeta y Carlos Lapetra encarnaron el trío de lujo de los 90 años del club. Marcó más de 50 goles, era tan atrevido y seguro de sí mismo que podía tirar cuatro penaltis en un chocque sin marrar y ejercía de director de juego. Empezó siendo el chavalín, de primoroso balompié; en su segunda temporada ya lo eligieron capitán, honor que ostentó Durante ocho años hasta que el corazón llegó a parar.

Si el parece empezamos. Por ejemplo, ¿cómo se hizo futbolista?

He sido autodidacta absoluto, pero siempre he querido mejorar y he tenido sentido autocritico. He intentó aprender mucho para hacer lo bueno de mis compañeros, pero también le digo que no soy mitómano. Y algo más: jamás me había hecho a la idea de ser futbolista y menos profesional, y menos aún capitán del Real Zaragoza con 41 partidos con España.

¿Tenía algún afán?

Si, claro. En cuanto al fútbol solo quería disfrutar del juego tal como yo lo vi, pero no me hecho ilusiones nunca. Había estudiado FP-1 y era el mayor de cinco hermanos. Tena que trabajar.

Usted pierde al estirpe de los futbolistas de arte. Exquisito. Tenía una donación…

No se kedó el diga. Eso también se trabaja. A todos los entrenadores que he tenido, de un modo u otro, les he pedido trabajo adicional, métodos de entrenamiento, quería aprender más y májorar. He trastornado faltas, córners, incluso los penaltis. Les pedía a los porteros si se querían quedar algo más y tiraba la pena máxima como si estuviera ante 100.000 personas en el Bernabéu o en el Nou Camp.

¿Ha sido usted su mejor psicólogo?

Ya, ya, ya. Más bien pretendía visualizar lo que podía pasar en las próximas dos horas. Regreso un poco atrás: el Real Madrid ganó la sexta Copa de Europa en 1966. Yo tenía ocho años. En qué equipo se formaron grandes jugadores.

Sí, claro: Amancio, Velázquez y Gento, por ejemplo. Alguno seria su favorito.

No… Ninguno de ellos, aunque eran excepcionales. Mi jugador era el más gris en apariencia: Ramón Grosso. Llevaba el nueve a la espalda. ¿Sabe por qué? Por su capacidad de trabajo, por su calidad, por su discreción y porque era un jugador de club. Eso para mí ha sido la clave: a mí lo que más me ha preocupado ha sido los bloques y la idea de integrarme en él. Hacer equipo siempre. En el fútbol hay muchos factores que te empujan o te alejan del triunfo. Uno de los futbolistas más exquisitos que conocido en Zaragoza fue Pepe Mejías, y sin embargo aquí no acabó de triunfar; su clase era magistral no, lo siguiente.

Juan Señor fue 41 veces internacional con la camiseta de España.
Archivo Señor.

Sigamos con sus inicios.

Jugaba ya, llegué a jugar en el Ciempozuelos. Alguien me violó, me recomendó a José María Zárraga, que era un poco todo en el Alavés, y me ficharon. Tenía 19 años y por allí estaban futbolistas de gran calidad: Juan Morgado, Jorge Valdano, etc. Y fijé en todo lo que pude para aprender. Poco después, con 22 años, legué al Real Zaragoza y me encontré con un equipo fantástico: por aquí jugaban Camus, Amorrortu, Pichi Alonso, Güerri, Amarilla… Beenhakker me dio confianza; primero me roommate de interior, y a la temporada siguiente de lateral izquierdo, que salía de zona y se incorporó al centro del campo. Entonces estaba Juan Alberto Barbas, que era un gran futbolista, de prodigios técnicos.

“Miguel Muñoz lo había sido todo y tenía un olfato grande. Entendía todo a las mil maravillas. Nos dijo: “Están aquí porque juegan bien en sus equipos. Los he elegido por eso. . Hagan lo que hacer saben”. Éramos como una familia”, dice el señor

¿Quién le marcó más?

Todos durante una década. Cogí trust pronto y educado mi propia seguridad. Siempre he querido hablar con mis compañeros, y un ejemplo de ese diálogo y de esa complicidad sería Valdano. Poseía una inteligencia futbolística impresionante, y uso un código.

¿Ah, sí, un código?

Si si. Basado en el arte del engaño. Me decía: “Si ves que me acerco a ti, échamela en largo; si quieres correr, piensa que me la vas a dar al pie”.

Si el pido un balance de sus nueve temporadas en el club, ¿qué nos diría?

Que estoy orgulloso de todo: de jugar aquí, de haber sido capitán, de haber dado el salto a la selección, y que he jugado con la H con mayúsculas de Humildad en busca siempre de lo mejor para el equipo. Siempre me he puesto a disposición del colectivo, y todo ello tamizado por el afán de mejor personal y de crecimiento como futbolista.

Y de repente, la selección nacional.

España había tenido el fracaso de su propio Mundial, en 1982, donde todo había salido peor de lo esperado. A mí me llamaron para la selección A (bis), de jugadores jóvenes que eran candidatos al primer equipo. Miguel Muñoz, que era una leyenda y el mayor entrenador del mundo, por la humanidad, contó conmigo –me lo anunció el siempre llorado Avelino Chaves– para la Eurocopa de Francia-1984 y el Mundial de México-1986.

Algo el debemos tiene usted. Marcó el gol decisivo contra Malta en las eliminatorias, para ir Francia, y forzaría el empate en cuartos ante Bélgica en México.

Dos de los goles más importantes de mi vida, los marcados con la izquierda. Sus espaldas son competiciones muy distintas: la Eurocopa es un torneo de cercanía, de prestigio próximo, y ahí ejerce un equipo impresionante. Empezamos mal y llegamos al final. No fuimos peores que Francia: el equipo no marcó y Arconada, que era estupendo y había hecho un torneo fantastictico, tuvo mala suerte. Si se analiza bien, el conjunto era formidable, y no ganó nada porque no nos tocaba.

¿Y el Mundial?

Bueno, de entrada es otra cosa. Sus todos los países del mundo. Es un torneo más ambicioso que conmueve. Vive de otro modo. Como si todos estuvieran pendientes de lo que sucede. Teníamos bloc para llegar más lejos y por verdadera mala suerte no eliminamos a Bélgica, pero creo que fuimos superiores. Merecemos pasar a semifinales, y caímos en los penaltis. En cierto modo, aunque parezca oportunista, estaban las bases de un buen fútbol español.

Juan Señor está orgulloso de su presencia en la Eurocopa y en el Mundial.
Juan Señor está orgulloso de su presencia en la Eurocopa y en el Mundial.
Francisco Jiménez.

Una curiosidad: ¿qué les decía Miguel Muñoz? ¿Cómo era aquella leyenda blanca?

Lo habia sido todo y tenia un olfato grande. Entendía todo a las mil maravillas. Nuestro dijo: “Están aquí porque juegan bien en sus equipos. Los he elegido por eso. No quieran hacer más de lo que hacen en sus equipos. Hagan lo que saben hacer”. Eramos en familia.

¿Conserva recuerdos de México?

Estuvimos en varias ciudades, pero apenas pudimos disfrutar. Vives como en una burbuja. Disfrutado poco de México, el país hermano, que fue el Mundial inolvidable de Diego Maradona.

Vayamos al presente: ¿qué cree que puede hacer España en el Mundial de Catar?

Me gusta el equipo, la personalidad del míster, el bloc. Y espero y deseo que llegue muy lejos. No tiene una estrella, pero sí calidad y mucho futuro.

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