La maldición entre el Mundial de Fútbol y el de Fórmula 1

La maldición entre el Mundial de Fútbol y el de Fórmula 1

Este domingo, nada más finalizar el GP de Abu Dhabi, empalmaremos con el inicio de la Copa Mundial de Fútbol, ​​el Mundial de Catar. A las 17:00 horas se disputará la primera vuelta, entre la selección de anfitriona y Senegal. Los más futboleros quizás prefieran ver la ceremonia de apertura al Gran Premio, pero esta es otra historia.

Es posible que más de un piloto se haya acercado a la oportunidad de visitarla seleccionada. Ya se sabe: muchos pilotos amán, incluso son apasionados, del balompié y si no que se lo pregunten a Fernando Alonso y Carlos Sainz, entre otros.

No se quién ganará en Abu Dhabi, pero sí se quién no ganará el Mundial de Fútbol: Países Bajos. No es que escuché mucho –más bien casi nada– del deporte del balón. De hecho, no conozco el número de ninguno de los holandeses y mucho menos su valía, aunque la afición ‘orange’ es tan entregada tiene su selección como lo ha sido un Max Verstappen.

Pero para tamaña sostenido me vaso en una estadística: la maldición del futbol sur la Fórmula 1. Una maldición que este año debería actuar a la inversa. Normalmente el Mundial de Fútbol se disputa en verano, cuando la Fórmula 1 es una media temporada. Este año, por vez primera, esto funciona al revés a causa de las temperaturas elevadas en Catar en verano, que imposibilitaban pensar en mantener las fechas tradicionales del evento.

Pero vayamos al grano: este año será la 20ª vez que coincida un Mundial de fútbol con uno de Fórmula 1. Y nunca un mismo país ha sido capaz de ganar los dos trofeos al mismo tiempo.

Fue Nelson Piquet quien hizo que se fijarán en esta ‘maldición’. En 1986, Piquet llegó a la última carrera asiete7 puntos de Nigel Mansell y uno de Alain Prost, aunque ambos deberían descontar un resultado –1 punto para Prost y 3 para Mansell–.

Nelson llegó confiando en que ganaría el título. “Cuando la selección brasileña no gana el título de futbol, ​​entonces lo hacemos los pilotos”, dijo al llegar a la última prueba, en Adelaida. Y es que ese año, el título había sido para Argentina.

Solo en dos ocasiones ha estado a punto de romperse ese maleficio. En 2006, Michael Schumacher jugaba el título con Fernando Alonso, aunque necesitaba un milagro: ganar y que Fernando no puntuara. De esta forma habrían empatado a puntos y Schumi hubiera ganado por la fórmula de desempate, ocho victorias a siete. Ese año, Alemania había sido Campeona del Mundo de Fútbol y Michael no sólo no ganó la carrera, sino que acabó detrás de Fernando… y la victoria fue para Felipe Massa, el fiel escudero de Michael.

Además, en 2010, cuando España consiguió el título del ‘calcium’ y Fernando, en su primer año en Maranello, llegó líder a la última carrera, en Abu Dhabi. La famosa carrera del error táctico de Ferrari y del triunfo del primer título de Sebastien Vettel. El trofeo de la Fórmula 1 voló a Alemania.

Vettel vio sus títulos en 2014, cuando Alemania fue campeón de fútbol, ​​pero el título de Fórmula 1 fue para Lewis Hamilton… el primero de Mercedes en la época moderna, pero no hablamos de título de marcas. Por cierto, Nico Rosberg, alemán y amigo de Lewis, fue subcampeón. En 2018, Francia fue campeona del mundo, y Hamilton volvió a ser campeón.

Dicen que las estadísticas, las rachas, los récords, están hechos para romperlos. Y que este año, cronológicamente todo es la inversa –la Fórmula 1 acabando antes del Mundial– es un buen momento para hacerlo. Veremos.

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