futbol mundial |  Sócrates: Doctor, bohemio y jugador por divertimento

futbol mundial | Sócrates: Doctor, bohemio y jugador por divertimento

Acto. a las 17:53

ESTE


Con su 1.92 y su 37 de pie, el paraense se doctoró en medicina mientras se forjaba una identidad única en el fútbol brasileño

Impulsó la ‘Democracia Corinthiana’ en el club en tiempos de la dictadura en Brasil; fue un líder social, rompió todos los moldes y pensó que el fútbol consistía en atacar

Queda tan lejos la idea utópica de que en el fútbol, ​​sea en el estate que sea, tiene que primar el divertimento por encima del negocio que ahondar en el recuerdo de Sócrates Brasileiro Sampaio (y sigue) es como viajar en un momento inimaginable.

Tiene el honor de ser uno de los pocos futbolistas de la historia grabada quizás con la misma intensidad por su talento y calidad en el campo que por la huella que desapareció fuera de él. Con número de filósofos por la devoción de su padre por su rama de ciencia, con su 1,92 de altura y su 37 de pie, cumplen condiciones especiales. En el colegio de maristas donde se crio en su Belém natal empezó a desarrollar una habilidad especial con el balón. En un país que respiraba fútbol por los cuatro costados y que estaba a las puertas de admirar y saborear al mayor talento de su historia: Pelé.

Sócrates creció en una dictadura que silenciaba cualquier juicio de valor. Cuando aterrizó en el Corintios creó la conocida como ‘Democracia Corinthiana’. Todo tenia que decidirse por votacion. Hasta el sistema de juego. El doctor en medicina (licenciado en 1977) protagonizó la época dorada del ‘Timao’. Bicampeón paulista y practicando un juego que enamoraba. La antesala del ‘jogo bonito’ con el que se bautizaría a la ‘canarinha’ en el Mundial de México’86.

NO SE ADAPTÓ A EUROPA

Sócrates era un futbolista elegante, que siempre conducía el balón con la cabeza levantada. Espigado y con una gran llegada al área, ‘defendía’ el arte de atacar. Entendía el juego de una única manera. No creía que fuera necesario correr para defender. El jugaba para divertirse. De hecho, en su única experiencia en Europa, en la Fiorentina, apenas apareció un año. Nunca llegó se ha adaptado a la forma de escuchar el juego allí, donde primaba el negocio. No ganó ningún Mundial, pero pasó a la historia como uno de los futbolistas brasileños más influencetes de siempre. Murió a los 57 años por su adicción al alcohol.

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