Jugando a tenis con la Sanidad publica

Jugando a tenis con la Sanidad publica

Una de las cosas básicas que el recién llegado aprende al mudarse a España es que debe asegurarse por partida doble.

Por una parte, tiene que empezar a cotizar en la Seguridad Social, para las emergencias y asuntos de salud mayores.

Y, por la otra, debe apresurarse a contratar un seguro privado para los cheques de rutina.

Lo segundo que se aprende es que el trato que se recibe por parte de los médicos en este país suele ser pesimo. Y en esto no hay distinciones entre lo público y lo privado.

Manifestación convocada en Madrid contra la gestión de Sanidad pública.

Sergio Pérez

EFE

No basta con haber obtenido una cita. Hay que gracias. El aspirante a paciente debe desarrollar diversos dotes actorales para que el médico general le preste atención, acceda a prescribirle los exámenes que necesita o derivarlo a un especialista. Otro truco fundamental de supervivencia, que os he recomendado a varios amigos, es perder la vergüenza e ir a Emergencias hasta por un resfriado.

Si esto es así en ciudades relativamente pequeñas como Málaga, que es donde vivo, no me quiero imaginar cómo será en Madrid. Por eso, no es extraño que haya habito una gran manifestación en protesta por el estado de la Sanidad pública, como la que allí tuvo lugar este domingo. Lo verdaderamente extraño es que no haya una protesta así, cada semana, en todas las regiones del país.

En este sentido, me han sorprendido las declaraciones de Isabel Díaz Ayusoafirmó quien, palabras más, palabras menos, que la manifestación no fue en defensa de la Sanidad pública, sino un caballo de Troya de la ultraizquierda para posicionar un nuevo liderazgo en la capital.

Es evidente que las manifestaciones de este tipo nunca son del todo espontáneos y que siempre van a ser aprovechadas mediática y políticamente por quien esté en la oposición en ese momento.

[Tras la Sanidad llega la Educación: la izquierda agita ahora la calle contra Ayuso por la concertada]

Sin embargo, en este caso, el problema de fondo es real. Esperas de meses para obtener una cita médica, el maltrato habitual por parte de muchos médicos, diagnósticos dudosos o abiertamente errados y un largo etcétera. Esto desde el punto de vista de la ciudadanía.

Desde el del gremio médico, el panorama es aún más desolador. Miles de médicos españoles, formados en España, han emigrado en los últimos años a otros países atraídos por unas mejores condiciones laborales y más dignas. El déficit de jóvenes practicantes es de más de 5.000. Y según una reciente declaración de Javier Millánde la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias, para el año 2027 el déficit de médicos pudiera alcanzar la cifra de 9.000.

Estos son los indicios inocultables de una falla estructural que afecta los servicios de salud en toda España y de la cual no puede responsabilizarse a un solo Gobierno. La molestia por la crisis en la Sanidad pública es genuina resultó allí absurdo achacarlo a una especie de protocolo de Sion, como lo ha hecho Ayuso.

Mientras esto sucede en la Comunidad de Madrid, los del Gobierno central marchan en una dirección opuesta, pero igualmente preocupante. Si Ayuso anda viendo conspiraciones ultraizquierdistas por doquier, Pedro Sánchezen su infinita genuflexión hacia el independentismo catalán, quiere ahora modificar el Código Penal para eliminar el delito de sedición.

Así, viendo sediciones donde no las hay, o negando por vía legislativa las que sí ha habito, el PP y el PSOE encajan en su partida de tenis, con miras a las elecciones municipales y autonómicas que se celebrarán el 28 de mayo de 2023. Después de estas, vendran las elecciones generales. Y allí, vuelta a empezar el circo de la politiquería.

En esta partida, la población no es el público, me temo. Es la pelota cada vez más aporreada, que a veces cae por la izquierda y otras por la derecha.

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