El secreto de los 81 puntos de Kobe: “Phil Jackson no quería que llegara a los 100″

El secreto de los 81 puntos de Kobe: “Phil Jackson no quería que llegara a los 100″

El 22 de enero de 2006, se hizo historia en la NBA. Kobe Bryant anotó 81 puntos a los Raptors en la que fue la segunda mayor anotación de siempre en la mejor Liga del mundo. Y la primera si nos referimos a las imágenes televisivas, ya que de los 100 de Wilt Chamberlain en 1962 no tenemos documentos visuales más allá de la ficha del partido. Fue una actuación majestuosa la que marcó Kobe con un 28 de 46 en tiros de campo, 7 de 13 en triples y 18 de 20 en tiros libres. El escolta se fue a 55 tantos en sólo la segunda mitad y terminó con los Raptors, a los que los Lakers vencieron por 122-104 en una noche mágicaúnica y que quedará para siempre en la retina de los aficionados.

La 2005-06 fue una temporada de resurrección para Kobe. Tras la marcha de Shaquille O’Neal en 2004 y una ausencia de playoffs, el retorno de Phil Jackson animó a los Lakers. El maestro zen is contró con una plantilla verdaderamente más pobre allá de Kobe (algunas piezas importantes como Lamar Odom, pero Luke Walton, Devean George, Sasha Vujacic, Smush Parker…) y sin mucha idea de su famoso triángulo ofensivo, por eso pidió a Kobe que soltara. Y vaya que si lo hizo: 35,4 puntos, 5,3 reinicios, 4,5 asistencias y 1,8 robos para entrar en el Mejor Quinteto de la Temporada y en el Mejor Quinteto Defensivo al mismo tiempo. Unos números de otra época que el abandono tiene la altura de los más grandes.

Durante ese curso, Kobe anotó más de 20 puntos en 21 oportunidades, más de 30 en 29, más de 40 en 21 y más de 50 en 6. Solo hubo tres noches en las que la escolta se quedó por debajo de los 20 tantos; Y convirtió 2800 puntos totales, una barbaridad absoluta que fusionó con un gran poder defensivo y un registro de 45-37, mejorando en 11 victorias el resultado del año anterior. Y lanzó con un 45% en tiros de campo, una cifra tremenda para intentar más de 27 tiros por partido. Una temporada extraordinaria que ganó en primera ronda ante los Suns, teniendo en cuenta que los Lakers dominaban la serie 3-1… y que Kobe se escapó en 50 ocasiones en el sexto asalto. En el equipo de Arizona estaba, por cierto, un Steve Nash que ganó ese año un MVP al que Kobe no optó por la posición de los Lakers (séptimos del Oeste), siendo relegado a la cuarta posición.

Una noche… ¿con mucha historia?

Este año 22 de 2006 es famoso por los 81 puntos de Kobe Bryant, pero hay quien se ha encargado de crear algo de polémica con la situación. Ha sido John Salley, exjugador de Pistons, Bulls y Lakers, en estas dos últimas órdenes de Phil Jackson. El pivote antiguo, en declaraciones recogidas por el portal Lakers diario, asegura que el Maestro Zen sentó al escolta porque no quería que batiera el récord de los 100 puntos de Wilt Chamberlain. Salley ha revelado una conversación privada con el entrenador en lo que es el dicho de que “hay registros que deben estabilizarse”. “Es el número 2. No es necesario el número 1″. Palabras que, por supuesto, no ha confirmado Phil Jackson y que sólo han salido de la boca de Salley.

Crear la historia es, como poco, atrevido. El 20 de diciembre, Kobe anotó 62 puntos a los Mavericks en solo tres cuartos (los texanos llevaban entonces 61) y, en esa ocasión, sí que hubo cierta polémica. Phil Jackson no volvió a introducir a Kobe en ese partido a pesar de las peticiones del Staples, qui que coreaban sunum. Nadie sabe a cuantos puntos podría haber llegado ese día, pero vino de anotar 30 en el tercer cuarto y estaba absolutamente en racha. Eso no ocurrió el día de los 81 puntos, en los que Kobe estuvo casi 42 minutos en pista. Y salió al final, dentro del último minuto, tras batir el récord y recibiendo una ensordecedora ovación del Staples Center. Con 6 minutos más en pista quizás había anotado más, pero Salley está convencido de que Kobe habría llegado a los 104 puntos esa noche, algo que est difícil de imaginar. Eso sí, anotó 27 en el tercer cuarto, 28 en el último y 81 en total. Una actuación que, habladurías al margen, es absolutamente histórica.

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