Monstruosidad histórica: Embiid, 59 puntos

Monstruosidad histórica: Embiid, 59 puntos

Hay noches que quedarán para siempre en la retina de los aficionados. Actuaciones individuales sin parangón que marcan un antes y un después en la carrera de un jugador, le elevan Durante unos instantes a lo más alto de la NBA y especulan sobre quién podría llegar a ser. Moments en los que todos los ojos están puestos en una sola persona por ser capaz de hacer, simplese, lo que el resto de mortales no pueden hacer: llegar más lejos, saltar más alto, correr más rápido. Tenga en cuenta más puntos. Ignora las dobles o las triples defensas. En definitiva, ser el mejor. Una noche de esas ha tenido Joel Embiid, líder y estrella de los Sixers. El pívot camerunés, en el mayor partido de su carrera, ha acabado con los Jazz con 59 puntos, 11 rebotes, 8 asistencias, 1 robo y 7 tapones. Una noche de esas que no olvidaremos. Un encuentro en el que lo único que importaba era él.

La exhibición de Embiid tiene doble valor: da la segunda victoria consecutiva a unos Sixers necesitados de ellas (7-7 ahora), lo hace sin James Harden, lesionado; y, sobre todo, ante unos Jazz que son la revelación y uno de los mejores de la NBA, al menos por ahora. Y hay más: Embiid anotó 26 puntos sólo en el último cuarto, en el que además añadió 3 rebotes y 5 tapones. El único que anotó en ese período además del pivote fue Danuel House Jr., que se fue a… 1 punto. Fue a menos de 7 minutos del final, para poner el 92-90 en el marcador. Desde ahí, los últimos 13 puntos fueron de Embiid, que luchó contra un Lauri Markkanen que se puso muy serio sin suerte y se convirtió en nada las ayudas qu’attaba el equipo de Will Hardyesta vez sin soluciones ante una mole a la que le daba igual qué fuera lo que se le pusiera por delante.

más. Embiid tiró con un 19 de 28 en tiros de campo, 1 de 5 en triples y 20 de 24 en tiros libres. En su último período espectacular, el mejor de todos, se convirtió 7 de 8, con 12 de 15 desde la personal. Y conseguirá ser una figura imponente en la zona para frenar el ataque de los Jazz, especular con el cuádruple-doble (se quedó a 2 asistencias y 3 tapones de conseguirlo) y asegurar el balón en los últimos 12 minutos, sin cometer en ese tiempo ninguna pérdida, paliando así las 5 que había sumado anteriormente. Embiid embolsó 41 puntos de diferencia a Tyrrese Maxey, segundo máximo anotador de los Sixers con 18 (8 de 24 en tiros) y único además del camerunés que obtuvo dobles dígitos en anotación. Los 18 de Malik Beasley también fueron el tope de los Jazzque no podemos hacer nada para frenar la sangría de un pivote que parecía estar en todas partes y contra el que no tuvieron respuesta.

Y más. Embiid pudo anotar más de 60 tantos, pero no lo hizo. Atrapó el último rebote del partido y puso rumbo al campo contrario, pero se frenó siguiendo esa regla no escrita que dice que, si la ventaja es suficiente (con el definitivo 105-98 en el luminoso, lo era) el último ataque no se realiza. Maxey pidió airadamente a Embiid que fuera a por los 60, pero el pivot ya tenía en sus manos la mejor anotación de su carrera y no quiso aumentar una cifra que será capaz de mejorar en el futuro. Anotó el 56% de los puntos de los Sixers, que fueron a +25 con él en pista. Y se convirtió en el único jugador de la NBA con al menos 50-10-5-5. 101 puntos combinados en las dos últimas victorias, ante Hawks y Jazz. Y 12 puntos más de los que lleva en total Ben Simmons… en toda la temporada. Su solo algunos datos extra de la mejor actuación individual que hemos visto en lo que llevamos de temporada, una de las más grandes del siglo XXI y probablemente, la plus de los Sixers desde la retirada de Allen Iverson. Caso nada.

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