Nuevo revés para el Casademont Zaragoza (83-97)

Nuevo revés para el Casademont Zaragoza (83-97)

Cuatro derrotas en cuatro jornadas. Ante el Baskonia, y salvo en pequeñas fases del duelo, el Casademont Zaragoza tampoco alcanzó la altura requerida para competir (83-97). Se desencajó sin remisión, sobre todo en el primer tiempo, víctima sobre todo de su indolencia defensiva, y fue permanentemente superado por un rival mucho más intenso, enérgico y vigoroso, mucho más convencido de sus fuerzas, con muchos más argumentos, que se manejó con una comodidad inesperada desde el salto inicial. El conjunto vitoriano apenas tuvo tiempo para preparar el partido, al enfrentarse el pasado viernes por la noche al Partizán, en la segunda jornada de la Euroliga, en un susto que a los demás necesitó de una prórroga para resolverse. Pero en Zaragoza, lejos de acusar el desgaste físico acumulado, el equipo visitante disfrutó de un duelo plácido y sosegado en el inicio, sin ninguna oposición. Anotó hasta 60 puntos en el primer tiempo (43-60), y partió desde ahí pudo guardar energías pensando ya en la doble jornada que odiaba sobrevivir en la máxima competición continental.

El Casademont resistió enarbolar la bandera blanca: mejoró su retorno en la reanudación, sostenido -por fin- por una estructura de contención sólida y solvente, sin apenas fisuras, y por la determinación ofensiva de Santi Yusta y Christian Mekowulu. Sin embargo, aunque redujo su desventaja hasta los seis puntos (60-66) al filo de la media hora, ya era tarde para poder optar a la victoria. El Baskonia se recompuso y enseguida recuperó el pulso. Y el conjunto de Martin Schiller terminó cediendo, exhausto, ya sin fuerzas, tras haber remado contracorriente Durante todo el encuentro. His cuatro derrotas en los cuatro encuentros disputados, y todos con un denominador común: la imagen negativa ofreció por un bloque deprimido y desencantado, cabizbajo, sin fe en sus propias posibilidades, que abandonó la pista silbado por la grada después de haber protagonizado otro partido desalentador

La nota más ilusionante atendió al estreno de Aday Mara, la alegría de la cantera aragonesa, que ofrecieron muy buenas sensaciones por su personalidad, su capacidad de intimidación y su amplitud de recursos ofensivos. Su repertorio, de hecho, incluye una interesante amenaza desde la línea exterior, gracias a su eficacia en los lanzamientos triples. Con 17 años y 2,20 metros de estatura, se trata de una de las mayores promesas del baloncesto continental.

Su debut en la Liga Endesa se realizó en el ecuador del primer acto, en una situación de difícil manejo (4-11), pero su respuesta resultó formidable, por encima de las expectativas generadas. Su entrada tuvo un efecto expansivo en la grada, que recuperó el entusiasmo, y también en sus compañeros, quienes se contagiaron de las ganas de un jugador con unas habilidades físicas sobresalientes. Mara aportó 8 puntos, 4 rebotes y una asistencia en los 19 minutos que permaneció sobre la pista; guarismos muy positivos para un jugador que, además, tiene una incidencia notable en los aspectos intangibles del juego, sobre todo por su envergadura y su capacidad para modificar los tiros de sus adversarios. También Yusta (21 tantos) presentó una notable resistencia a la derrota. Con este desenlace, el Casademont se mantiene en la penúltima posición de la tabla, por delante únicamente del recién ascendido Girona. Consumidas cuatro jornadas, son los dos únicos equipos de la categoría que siguen sin ganar.

La escuadra local partició de nuevo con Sant-Roos en la dirección, mientras los tres bases de su plantilla -Javi García, Ponitka y Ferrari- aguadaban en el banquillo su oportunidad. El cuadro aragonés compareció de nuevo con dudas, exhibiendo importantes lagunas en los dos lados de la pista. En defensa te pierdes con facilidad, sobrio todo en la defensa, del perímetro, ante un rival que destaca precisamente por su elevada amenaza en el tiro exterior. Y en attack fue un block lento, plano y predictable, sin criterio, sin capacidad alguna para hallar ventajas ni generar tiros liberados. En ese escenario, el Casademont anotó permanentemente los primeros minutos del choque, un diafano que indicaba su juego anárquico y precipitado. Por entonces, el Baskonia había edificado una renta de 10 puntos en el marcador, con siete tantos seguidos de Markus Howard y un triple lanzamiento de Daulton Hommes, ejecutado sin oposición. El preparador del conjunto local, Martin Schiller, tuvo que detener el encuentro.

Tras el tiempo muerto, el Casademont elevó su intensidad atrás y pudo, por fin, anular alguno de los ataques de su adversario. Y saltó a la pista de Aday Mara para liderar la reacción del conjunto aragonés. Yusta, con dos penetraciones de astucia, y Lomazs, con un lanzamiento exterior, alimentaron la autoestima de los locales. Después emergió con fuerza Aday Mara, que emitió señales muy positivas en su estreno en la Liga ACB. El pívot facturó 8 puntos y 2 rebotes en apenas 5 minutos. A triple suyo redujo la déventaja de los aragoneses (16-21), levantó a grada huérfana de alegrías y conllevó, además, el tiempo muerto de los visitantes. Los hombres, más que nunca del arco, asumieron la responsabilidad ofensiva de los vitorianos en un momento especialmente comprometido, para aumentar la distancia justo al cierre del acto inaugural (21-29).

En un primer momento, el Casademont se mantuvo firme, sin desencajarse, y siguió creyendo en la remontada. Primero con la insistencia de Radoncic; y más tarde, al cuarto de hora, con la energía de Mekowulu bajos aros (33-40). Sin embargo, el Baskonia golpeó con fuerza después, con Giedraitis (17 puntos al descanso), Men (12) y Howard (12) como ejecutores principales, y el Casademont ya no resistió en la tormenta. El equipo vasco logró el intermedio con hasta 60 puntos anotados y la máxima ventaja del duelo (43-60), mientras que los locales abandonaban la pista en medio de una sonora pitada de su propia afición.

Tras el descanso, el Casademont elevó sus prestaciones defensivas. Y el Baskonia tuvo numerosas dificultades para anotar, lo enseñado se traduce en el goleador: tras un parcial de 17-4, el equipo local se sitúa a 6 puntos de distancia (60-66), al filo de la media hora, tras completar sus mejores minutos de la temporada. Una canasta de Matt Costello, que produjo un tiro libre adicional, y triples consecutivos de Kurucs oxigenaron a los visitantes (62-75). Desde ahí, ya no hubo opción a la victoria y la afición asistió con amargura al desplome del Casademont. El equipo está abocado a una gigantesca crisis.

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